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A los 3 años le salvó la vida a su hermano.

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Benjamín Cascallares tiene tres años y ya salvó una vida. Y nada menos que la vida de su hermano Faustino, de 4, quien desde 2011 padece una leucemia que pudo ser curada definitivamente en junio de este año gracias al trasplante de médula ósea que recibió del pequeño Benjamín.

La historia con final feliz comenzó en noviembre de 2011, cuando unos sucesivos moretones rojos que no se ponían oscuros y una fiebre leve alertaron a la mamá de Faustino, Mariana Torriani, que algo estaba pasando. Fue así que lo llevó al médico e insistió a pesar de que en una primera visita le dijeron que se trataba de un resfrío. Faustino tenía leucemia, el cáncer infantil más frecuente entre los 4 y los 6 años. Dos días después estaba internado en el hospital de Niños de La Plata.

Este tipo de enfermedad en la sangre no es común, pero representa el 50 por ciento de los cánceres en la infancia y se sabe que de 3 a 4 niños (menores de 15 años) por cada 100.000 desarrollarán un tipo agudo de leucemia.

No hace muchos años atrás los casos de leucemias infantiles que no lograban curarse con un tratamiento de quimioterapia eran derivados para trasplante en el exterior. Actualmente la provincia de Buenos Aires lleva 210 trasplantes de médula ósea en niños. “El trasplante de Faustino y Benjamín fue hecho por nuestro equipo del hospital Sor María Ludovica que, junto con la unidad para adultos del hospital provincial Rossi, ya logró superar los 800 trasplantes de médula ósea, una cifra que demuestra la excelencia médica y los recursos disponibles para todos los bonaerenses, pero también para ciudadanos de otras provincias”, afirmó el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia.

Faustino llegó al hospital provincial Sor María Ludovica en noviembre de 2011. Esa misma semana comenzaba con un tratamiento de quimioterapia y la familia entera se mudaba del partido bonaerense de Laprida a La Plata. Las sesiones se realizaron desde noviembre a abril de este año y durante todo ese tiempo la familia vivió en un departamento alquilado, a cuatro cuadras del hospital.

“Nunca estuvo decaiducho, siempre tenía ganas de jugar, lo más difícil fue hacerle entender que tenía que quedarse en el departamento, no podía salir porque sus defensas estaban muy bajas”, recuerda hoy Mariana, su mamá.

El nene sufría una leucemia linfoblástica aguda y el equipo médico del hospital decidió que al tener un hermanito, probablemente compatible, lo mejor era apostar por un trasplante para evitar una recaída en el futuro. Aproximadamente un 30 por ciento de los niños con este tipo de leucemia vuelven a sufrir la enfermedad y en forma aún más grave. Resultó ser que Benjamín sí era compatible y se puso fecha al trasplante: 19 de junio de 2012.

“Nos llaman los médicos para ver si queríamos hacer un trasplante. Significaba la curación de Faustino. Entonces le explicamos a Benjamín, al hermanito, que se iba a internar para curar a su hermano. Estaba contento. No podés llevarlo con mentiras”, explica hoy Mariana, se emociona y no deja de agradecer al equipo médico del hospital provincial.

Ya hace cuatro meses que Benjamín fue trasplantado, todavía sigue con los controles en el hospital y comenzó hace pocos días a dejar de usar barbijo para salir de su casa.

 

Fuente: Uno

 

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