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Chávez busca la reelección en comicios clave para la región

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Mañana (por hoy) triunfará la República Bolivariana de Venezuela y su Constitución», afirmó anoche Hugo Chávez en la puerta del Palacio de Miraflores, sede del gobierno central. La frase da cuenta de cuál es el significado de la decisión que tomarán los venezolanos, sobre todo si se considera que su contrincante, Henrique Capriles, fue uno de los que participaron del golpe que lo derrocó en 2002. Hay mucho en juego en este país, mucho más que las formidables reservas petroleras. Hoy, en realidad, se define la continuidad de uno de los pilares fundamentales de la unidad latinoamericana, esa que se viene haciendo realidad en esta última década.

La oposición, en coordinada actuación con los grandes medios de comunicación privados, no ceja en su denuncia (sin pruebas) de un fraude electoral. Es parte de la estrategia para estas últimas horas, y las redes sociales, Twitter y Facebook, arden por los rumores y mensajes amenazantes. Una actitud que bien podría considerarse como contradictoria para quienes juran que superarán con holgura al candidato a reelegirse. Es más, podría calificarse como una actitud desesperada ante la certeza de que, una vez más, Chávez superará una contienda electoral.

Sondeos no oficiales hablan de una diferencia a favor del candidato socialista superior al 14 por ciento. Claro, ese misterio comenzará a develarse después de las 18, hora venezolana (las 19:30 de la Argentina), cuando cierren las mesas electorales.

Chávez recibió anoche al jefe de la delegación de acompañantes de la Unasur, Carlos «Chacho» Álvarez, quien al finalizar el encuentro, sostuvo que «no hay dudas sobre la confianza y la transparencia del sistema electoral venezolano y por eso llamamos a todos los participantes a reconocer los resultados de la votación», afirmó mientras Chávez asentía a su lado.

Una vez que despidió a Chacho, el presidente aceptó responder algunas preguntas de los periodistas allí acreditados. De muy buen humor, pero no por ello descuidado de los férreos límites que le impone la veda electoral, dio pistas de lo que se juega la sociedad venezolana: «Hace menos de 15 años imperaba en este continente el Alca (Alianza de Libre Comercio de las Américas), menos mal que no funcionó, de lo que nos salvamos. Miren lo que vive hoy Europa, nos duele, pero es el resultado de la aplicación de las recetas del FMI, que ya habían aplicado acá en nuestros países. Pero luego llegaron Lula, Néstor (Kirchner), Tabaré (Vázquez) y Evo (Morales) y salvamos a nuestros pueblos. Ahora tenemos al Unasur y el Mercosur fortalecido. Todo es parte de la nueva dinámica que está en marcha en América Latina y que no podemos detener.»

Uno de los periodistas quiso saber por qué le tienen miedo a su gobierno. Chávez rió, sus ojos casi desaparecen cuando lo hace. «Nosotros seremos un país con una de las reservas petroleras más importantes del mundo, pero no por eso somos una potencia. No entiendo por qué tener miedo de mí. En todo caso será que no fuimos buenos alumnos o será que somos un mal ejemplo, porque en este país la educación y la salud gratuita, por dar unos ejemplos, están garantizadas», respondió.

Chávez no habló de su contrincante, ni siquiera lo nombró, pero sí se refirió a los aliados de Capriles: «En Venezuela, como sucede en otros países de Latinoamérica, hay poderes concentrados, que no tienen nada que ver con la democracia y ojalá que no traten de usar la coyuntura electoral, pacífica y democrática, para desestabilizar.»

Este es un tema de cuidado para el oficialismo y las organizaciones políticas que respaldan a Chávez: trabajar en la prevención de cualquier provocación. Por eso el presidente socialista insistió en hablar de la transparencia del sistema electoral que, a diferencia de otros países, es auditado antes, durante y después de la votación. «La mayor garantía de reconocimiento de los resultados electorales es el pueblo venezolano», afirmó y recordó que el proceso comicial es ciento por ciento automatizado, con acompañamiento internacional, testigos de los distintos actores políticos en todas las mesas de votación y plena libertad de expresión y participación. «El gobierno hace lo que le corresponde», agregó. «Aquí hablará la nación. Oigamos la voz de la nación y actuemos en consecuencia», dijo y no quiso hablar más.

Todo está listo para el comienzo de acto electoral. El chavismo se prepara para la diana, una costumbre que se comenzó a desarrollar luego del golpe de Estado. Las sirenas, bocinas y fuegos de artificios son los medios utilizados para llamar a votar a partir de las tres de la mañana. Las urnas se abren a las 6 y para poder estar en las calles esperando los resultados y, sobre todo, evitar cualquier acto de sabotaje, los militantes del modelo bolivariano se juegan a que la mayoría de su gente haya sufragado hasta el mediodía.

Ayer, al cierre de esta edición, la oposición se esforzaba en hacer oír un cacerolazo en contra de Chávez. No lo consiguieron, los chavistas le respondieron con un ensordecedor ruido de fuegos artificiales y, de tanto en tanto, un «viva Chávez, carajo», que bajaba de algunos de los edificios.

Según el Consejo Nacional Electoral hoy podrán votar 18,9 millones de venezolanos, repartidos en 39.322 mesas que estarán ubicadas en 13.810 centros de votación dentro y fuera del país. Los comicios son automatizados, y esta vez, estrenarán un sistema biométrico que captará las huellas digitales de los votantes. Para la autoridad electoral, es la garantía para consolidar la premisa «un elector, un voto». Los datos no se conocerán hasta que «la tendencia sea irreversible», en referencia a la prohibición de publicación de bocas de urna, ni resultados preliminares, tal como lo establece la Ley de Procesos Electorales, que impide la difusión de encuestas durante la semana previa a los comicios presidenciales del país caribeño que tiene 28,9 millones de habitantes con una esperanza de vida de 74 años, una tasa de alfabetización del 95% y un crecimiento anual del 5 por ciento. «

 

 

El dato

veedores

Diputados y dirigentes políticos de la Argentina se encuentran en Caracas para actuar como veedores de la elección, ya sea a favor de Chávez, como de Capriles.

 

Padrón

18,9 millones

son los venezolanos habilitados para votar en la elección que culminará hoy a las 18 horas de Caracas.

 

 

Un voto asegurado

La multinacional holandesa Smartmatic, fabricante de las máquinas de votación Smartmatic Automated Election Systems (SAES) que se usarán hoy en Venezuela, asegura que su solución tecnológica es «segura y 100% auditable». El 6 de abril de 2005, cuando presentó el modelo ante la III Reunión Interamericana de Tecnología Electoral de Bogotá, recibió la bendición de la OEA y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

En los comicios de los años siguientes en Venezuela, el Centro Carter y los veedores de la OEA y del Parlamento Europeo fueron coincidentes. El viernes, Vicente Díaz, el único rector opositor de los cinco del Comando Nacional Electoral (CNE), dijo que las SAES «garantizan la total limpieza» de las elecciones y agregó que, «con esta tecnología, el fraude es absolutamente imposible».

¿Qué les permite a sujetos tan diversos tener una opinión coincidente? Los ciudadanos votan mediante la tecnología táctil, en pantallas sensibles o boletas electrónicas donde pulsa la opción de su preferencia, La máquina registra el voto y la opción aparece en la pantalla para que el elector confirme o corrija su voto. La SAES emite un comprobante con la información del sufragio, que debe ser depositado en la urna para su posterior auditoría.

Este voto queda almacenado en la memoria de la computadora y al final del día es volcado en el acta que imprime la máquina. En la auditoría siguiente, el acta se coteja con los votos físicos guardados en la urna. El paquete de votos de cada máquina viaja encriptado a través de una red aislada de Internet y con múltiples niveles de seguridad que hacen imposible que ninguna computadora externa pueda penetrarla.

Todas las fases del proceso están resguardadas con una clave alfanumérica encriptada a través de una firma electrónica. Esa clave es compartida entre el CNE, los partidos y Smartmatic. El Sistema Automatizado de Votación venezolano también se apoya en equipos de identificación biométrica que captan y cotejan las huellas dactilares de los electores con la base de datos de huellas del CNE para garantizar el principio de «un elector, un voto».

 

Tiempo Argentino

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