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Condenan a 18 años de prisión a la viuda del gobernador Soria.

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Los jueces de la Cámara Primera en lo Criminal de General Roca la consideraron, por mayoría, autora de “homicidio calificado por el vínculo agravado por la utilización de arma de fuego con circunstancias extraordinarias de atenuación”.
Los jueces entraron a la sala de audiencias y, apenas se sentó, el presidente del tribunal, Carlos Gauna Kroeger, le dijo a la viuda: “Señora Freydoz, primero le voy a leer la parte resolutiva y después los fundamentos”.
La esposa de Soria se secó las lágrimas con un pañuelo descartable y escuchó sin inmutarse cómo el juez le decía que era condenada, aunque no iría a la cárcel, el mayor temor que le había manifestado a su abogado en las últimas horas.
Luego de decir que a partir de ese momento la acusada comenzaba a cumplir “prisión preventiva”, medida que hasta ahora nunca se le había dictado, Gauna Kroeger leyó: “Oficio a la autoridad policial para que arbitre los medios para preservarla de represalias o ataques de terceros, así como impedir que eluda la acción de la Justicia”.
Respecto al eventual cambio del lugar de alojamiento, ordenó que se forme un incidente en el mismo expediente y comenzó a leer los fundamentos de su voto, tras lo cual se escucharía el de sus colegas, María García Balduini y Fernando Sánchez Freytes, uno de los cuales votó en disidencia.

CONSIDERACIONES. “Se encuentra acreditado que no existe ni inimputabilidad ni emoción violenta excusable, sin embargo existen circunstancias extraordinarias de atenuación”, afirmó el presidente del tribunal y comenzó a hacer un resumen de las declaraciones de los testigos, entre ellos los hijos del matrimonio, presentes en la sala.
La sentencia se dio a conocer luego de que el 7 de noviembre la fiscal de Cámara, Laura Pérez, pidiera para Freydoz la pena de prisión perpetua y considerara que su accionar fue consecuencia de años de degradación de un matrimonio, en el que ambos integrantes peleaban regularmente con suma violencia verbal aunque no física.
Pérez enmarcó el hecho en una conducta de celos obsesivos y desconfianza de la acusada hacia su marido, probablemente justificada en algún caso de engaño.
Pérez descartó de plano el atenuante de “emoción violenta” afirmada por el perito psiquiatra oficial, Ricardo Risso, y también desestimó que la imputada padezca una serie de graves trastornos mentales, además de la intoxicación por alcohol y psicotrópicos señalada por el perito de parte, el psiquiatra Carlos Cornaglia.

ALCOHOL. Por su parte, el defensor de Freydoz, Alberto Ricchieri, había solicitado al Tribunal que su clienta fuera declarada inimputable en función de los trastornos mentales citados por Cornaglia (obsesión paranoica, psicosis, esquizofrenia, y otros), y de la intoxicación por el consumo excesivo de alcohol y psicofármacos.
Por eso pidió su absolución o que, en su defecto, fuera condenada por homicidio culposo (accidental) o guiado por emoción violenta, con pena máxima de 10 años de prisión, lo cual fue descartado por los jueces.
Freydoz fue acusada de asesinar a Soria el 1 de enero último de un disparo en la cara con un revolver Smith & Wesson calibre 38 -propiedad de la víctima-, en el dormitorio matrimonial de la chacra de la familia, en Paso Córdoba, en las afueras de Roca.

Freydoz, imperturbable

Susana Freydoz, condenada este martes a la tarde a 18 años de prisión por el homicidio de su marido, el gobernador de Río Negro Carlos Soria, escuchó la lectura del veredicto sin inmutarse y recién dejó caer algunas lágrimas al promediar los fundamentos del fallo.
Con la cabeza gacha y la mirada clavada en la mesa que tenía frente a ella, Freydoz siguió la condena junto a su abogado, Alberto Ricchiardi, ubicado a su izquierda, y a su hija menor, María Emilia Soria, a la derecha.
No se inmutó con los testimonios sobre sus peleas permanentes con Soria, las crudas expresiones de sus hijos ni las referencias a las posibilidades de infidelidad de su marido.
Tampoco cuando el presidente del tribunal, Carlos Gauna Kroeger, realizó una descripción detallada de lo ocurrido la noche del 31 de diciembre, tras la cual se desencadenó el crimen.
Recién expresó sus emociones cuando el magistrado relató el testimonio de su hijo e intendente de General Roca, Martín Soria, al referirse al momento en que llegó a la chacra y se encontró con el gobernador en la cama, con el tiro en la cara, desnudo y sangrante.
En ese momento del relato, la condenada comenzó a llorar muy discretamente y secó sus lágrimas con un pañuelo de papel.
Luego, rezó el Rosario con una Cuenta Denaria en las manos, escondidas bajo la mesa.

 

Fuente: El Diario

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