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El incidente en Zirkus reabrió el debate sobre la seguridad en los boliches.

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La caída de una columna de sonido en el boliche Zirkus que lastimó a seis jóvenes, varios de ellos menores de edad, reabrió el debate sobre la seguridad en los locales bailables de la ciudad y dio pie a que la comuna aclare que se presentará, en breve, un proyecto de ordenanza sobre esta problemática al Concejo Deliberante de Paraná.

 

A través de las redes sociales, Ariel Lencina, padre de uno de los chicos heridos difundió una foto de la torre caída (que fue rápidamente retirada del lugar) y dio cuenta de la magnitud del accidente que pudo haber tenido peores consecuencias.

 

“Esta fue la torre de luces y sonido que cayó sobre la cabeza de mi hijo y de cuatro chicos más”, indicó. “Por suerte solo le causó un corte profundo en la cabeza en la cual le realizaron 5 puntos en el hospital San Martín, también recibió un golpe en el brazo y la mano. Los organizadores trataron de minimizar el hecho, pero como pueden ver no es un fierrito cualquiera, es una estructura sumamente pesada que pudo haber causado la muerte de varios chicos”, agregó.

 

“Por suerte mi hijo está a mi lado, pero también podría ser al revés. Es mucho dinero el que ganan por noche estos boliches y lo mínimo que podemos exigir es que las cosas se hagan como corresponden y no que se «aten con alambre» como es la costumbre argentina, así los padres estaríamos mas tranquilos cada vez que nuestros hijos salen a divertirse”, finalizó.

 

El desahogo recibió decenas de comentarios coincidentes y muestras de solidaridad.

 

 

Cadena de negligencias 
Las heridas sufridas por al menos seis jóvenes en la madrugada de ayer en Zirkus fueron el principio de una suerte de cadena de desinteligencias que incluyó la falta de asistencia médica, la ausencia de personal policial en el lugar y el trabajo de los patovicas para evitar que el accidente impidiera la continuación de la fiesta.
Lencina, contó a UNO la odisea que les tocó vivir. Dijo que pasadas las 3 se produjo la caída de la torre, y ningún responsable del boliche los socorrió. Precisó que como no había una ambulancia y tampoco llamaron a una para que fuera a socorrerlos, él mismo debió ir con su vehículo hasta La Toma para llevar a su hijo al hospital San Martín, donde le hicieron cinco puntos de sutura en la cabeza. El primo del adolescente también recibió un golpe en la caída de la torre, pero luego de levantarse vio a su primo ensangrentado y empezó a correr pidiendo ayuda. Pero un patovica lo interceptó, lo tomó del cuello y le pegó, pidiéndole que no grite ni que hiciera un escándalo.
Además, una chica a quien también le cayó la torre encima quedó inconsciente, fue reanimada por sus amigos pero se volvía a desmayar. Mientras los jóvenes heridos no sabían qué hacer ante la falta de asistencia -no había ni siquiera un botiquín-, el personal del lugar les hizo lavarse la sangre en los baños del boliche.
En el hospital Ariel pudo ver cuando en una camioneta llevaban a otra chica lesionada, que estaba “doblada”, aparentemente con un fuerte golpe en la espalda.
Ayer por la mañana Lencina fue a la comisaría 14ª de la jurisdicción, donde radicó la exposición por lo sucedido a su hijo. Allí le dijeron que no fueron notificados de la fiesta Rumba Habana que se desarrollaba en el boliche ni les habían solicitado personal policial para custodiar o actuar en situaciones como la ocurrida.
Mientras el grupo de jóvenes heridos por la pesada torre vivía una pesadilla, los responsables del lugar decidieron que la fiesta continuara, y así fue hasta el amanecer. Las víctimas y sus familias, pese a todo, agradecen que no sucedió nada peor, porque podría haber sido una tragedia. Ahora, según pudo constatar UNO,avanzarán por vía judicial para que alguien se haga cargo de lo sucedido.

 

El hecho

En la madrugada de ayer se cayó una columna de iluminación en el boliche Zirkus, ubicado en la zona de La Toma de Paraná. En el hecho resultaron heridos al menos seis jóvenes. Según se pudo conocer, tres de ellos son menores de edad y la fiesta continuó como si nada hubiera ocurrido. En las redes sociales y páginas de Internet la noticia corrió con velocidad y abrió nuevamente una vieja discusión sobre quién controla y cuáles deben ser las medidas de seguridad.

 
“Se hizo la inspección técnica y todas las escrituras. Como es al aire libre, las estructuras del boliche son desmontables y las sacan para que no se les mojen y cada fin de semana las vuelven a armar. Ahora no hay nada. Lo que vamos a hacer es solicitar que un profesional en seguridad se expida”, dijo a UNO Federico Amore, director de Habilitaciones Comerciales de la Municipalidad de Paraná. Según informó, ayer a la tarde ya no estaba la torre de iluminación que se cayó.
Asimismo Amore destacó que se requiere un informe sobre las condiciones de las estructuras, que deberán realizar los dueños de la confitería y que será determinante para decidir si el boliche se clausura de forma preventiva o no.
“Si lo presentan antes del fin de semana y no hay otros obstáculos, no hay impedimento legal ni tengo elementos para proceder a una clausura preventiva”, señaló Amore, y añadió que eso solo se puede realizar cuando hay un “riesgo inminente”.


Según se pudo conocer, la Municipalidad realizó las inspecciones de rutina a la 1 y a las 7.30 de ayer y constató que la empresa presentó los papeles donde daba cuenta de que contaban con la Policía, el personal de Salud y de Tránsito. Sin embargo el padre de uno de los jóvenes afectados contó todo lo contrario.
Con respecto a la habilitación actual del local bailable, Amore dijo: “Queremos aclarar que hay actuaciones iniciadas por Enersa, porque en ese boliche hay una torre con electricidad y también hay un informe del Ente Provincial Regulador de la Energía porque entienden que no puede funcionar. Hay organismos específicos que tienen las facultades para intervenir en esto”.
Entre los heridos algunos son menores de edad y en principio no hay en Paraná una ordenanza que regule sus ingresos a las confiterías bailables. Solo les está prohibido el consumo de alcohol.
Como sea, el hecho generó polémica sobre cuáles deben ser las medidas de seguridad y quiénes los encargados de hacerlas cumplir.

 

Fuente: Uno

 

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