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Gremios reclaman insumos para dictar clases presenciales

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El gobernador Gustavo Bordet confirmó este jueves que en Entre Ríos tendrán continuidad las clases presenciales con la modalidad de burbujas con la que se viene trabajando hasta ahora, que permitió aislar solamente a los grupos en los que se detectó algún caso sospechoso o se confirmó un contagio de Covid, sin tener que cerrar ninguna de las escuelas. Ante este panorama, en el que hace hincapié en el cumplimiento de los protocolos para frenar el avance del virus, gremios docentes advirtieron que muchas escuelas no reciben alcohol, lavandina ni otros insumos imprescindibles, y reclaman al Estado provincial que se garantice la provisión de los mismos.

Desde la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) señalaron: “Lo que está pasando en las escuelas es que no están dadas las condiciones para continuar con clases presenciales, porque los insumos necesarios para seguir trabajando, así sea en burbujas, no llegan. No hay ni siquiera dinero para alcohol”.

En este marco, Alberto Díaz, secretario de Administración y Actas del gremio, comentó que la semana pasada en la escuela La Delfina hubo dos personas aisladas en el equipo directivo, y alertó: “Los ordenanzas no tenían lavandina, y como esta escuela hay muchas más. Está complicado el tema por esto, sobre todo. Este año también las partidas para comprar estos insumos están atrasadas o directamente no han llegado”.

Tras las medidas tomadas en Buenos Aires, donde las clases quedarán suspendidas desde el lunes hasta fin de mes, comparó: “Lo que está pasando en el AMBA es muy complejo, pero acá en Entre Ríos no están dadas las condiciones para seguir trabajando de esta manera en la presencialidad”.

“El Estado está al tanto de esta situación y no nos provee de lo mínimo para que se pueda cumplir con el protocolo”, afirmó.

Si bien no precisó cifras de contagios en los ámbitos escolares, concordó con la postura de Ctera: “Si suspendemos las clases unos 15 días bajaría el nivel de contagio, por lo menos en las escuelas de Entre Ríos. Además, está la cuestión de la vacunación de los docentes, que viene muy atrasada y sin perspectivas claras de cuándo va a ser el momento en que van a llegar las dosis para quienes no la recibieron todavía”, dijo, y sostuvo que “solo algunos de Educación Especial y de Educación Inicial se vacunaron”.

Por su parte, Sergio Garzón, responsable de la comisión de Salud de la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET), evaluó: “Venimos observando que efectivamente se están cumpliendo las normativas y los protocolos como se establecieron desde el Consejo General de Educación (CGE) y con frecuencia recibimos información con respecto a personas y alumnos que se aíslan. Esto se da continuamente. Pero hay una constante en las escuelas de toda la provincia, que es que no está completa la provisión de insumos que se necesitan para desinfectar las escuelas”.

Acto seguido, aclaró que son los mismos profesores quienes llevan desde sus casas alcohol, lavandina y otros elementos para cumplir con los protocolos vigentes; o consiguen que alguien les done. “La verdad es que hay que destacar la voluntad de los docentes. Por ahí están faltando muchos insumos y hay escuelas que directamente no tienen y están muy complicadas”, sostuvo, y agregó: “Es admirable lo que hacen los profesores, quienes aun con la contrariedades de la falta de insumos, y aunque tengan miedo, enseñan de manera presencial. O si están aislados, incluso con sus familias, siguen trabajando desde la virtualidad, con la ocupación extra que eso significa”.

 

Protocolo

Alberto Díaz, de Agmer, recordó que con la modalidad de burbujas concurren a clases por grupos. “Las escuelas se están organizando en grupos de a 10 chicos, si el aula lo permite, y en algunas escuelas va una semana un grupo y la siguiente otro. Así cubren los 20 chicos que había habitualmente por aulas, y los que no van reciben clases de forma virtual y hacen trabajos que les dieron la semana anterior”.

Si se detecta algún caso sospechoso, se aísla a todos los que integran ese grupo, o esa burbuja, en un principio por 14 días. “Se actúa por caso sospechoso. Se da la información, se vincula automáticamente con el hospital, centro de salud o dispensario que está designado a esa escuela, y el personal del dispensario empieza a notificar a los familiares. Inmediatamente los directivos de la escuela comienzan con el proceso para que esa burbuja no concurra a clases. Después de que se consigna el resultado del hisopado de esa persona o ese alumno sospechado con Covid, se va haciendo un seguimiento entre quienes compartieron un espacio”, explicó por su parte Sergio Garzón, de AMET, quien explicó que “no tienen contacto entre burbujas, se trabaja de forma muy personalizada con cada una de ellas para que no se relacionen entre sí y de esta forma minimizar los riesgos de contagio, y gracias a eso no se cierra la escuela”.

No obstante, analizó: “Además de garantizarnos las condiciones para dar clases y proveernos de insumos, hay otro problema a resolver, que tiene que ver con las responsabilidades: un docente va a dar clases y a enseñar a la escuela, no tiene que hacer de médico o enfermero, que es lo que por ahí también está pasando. Lo hacen por voluntad y a eso hay que destacarlo, pero no les corresponde”.

Otra cuestión pendiente

Además de la falta de insumos, Díaz lamentó: “El estado se ha desentendido totalmente de lo que es la parte tecnológica de las escuelas. No les paga ni Internet”.

Sobre este punto, concluyó: “Los docentes están disponiendo de sus medios tecnológicos, de la computadora más el dinero para pagar no solamente Internet en su casa, sino en la escuela. Ya nos han llegado varias rifas o ventas de pastas que hacen para recaudar fondos y pagar la conexión”.

Fuente: Uno

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