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Guillermo Moreno: “Argentina va a tener récord de destrucción de su economía gracias a las decisiones de Alberto Fernández»

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-¿Qué es el peronismo hoy y quienes son sus referentes?

-Está claro que hoy el peronismo está en ebullición y esa ebullición no se resolvió en las últimas elecciones. Naturalmente Alberto Fernández no tiene los atributos para ser el jefe del peronismo y no vamos a resolver el tema con una interna del partido justicialista. En este momento el partido tiene que acompañar a Alberto porque la única vez que un partido no acompañó a un Presidente de la Nación de su signo fue durante el gobierno de Fernando De la Rúa y ya sabemos cómo terminó. Nosotros podemos opinar y hablar pero eso no implica generar hechos que hagan caer al país en un desgobierno. Si el partido justicialista va a seguir respaldando a Alberto y Alberto no es justicialista, ¿dónde vamos los peronistas? Tenemos que conformar otra herramienta electoral y eso es lo que vamos a hacer el año que viene como una alternativa dentro del justicialismo. El partido justicialista apoyó y permitió llegar al poder con votos justicialistas a alguien que reiteradamente ha declarado ser socialdemócrata.

-¿Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner fueron referentes del justicialismo?

-Sin ninguna duda que Menem fue un líder indiscutido. Fue Presidente de la Nación y además conductor del partido de la misma manera en que lo fue Néstor. En el caso de Cristina me parece que tomó distancia tanto del partido como de los miembros de su conducción. Mientras fue Presidente lógicamente fue la jefa de la administración pero su salida del gobierno coincide con una derrota electoral y es allí donde el peronismo entra en eso que llamo ebullición y que sigue hasta el día de hoy.

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-¿Cómo vivieron los peronistas que Cristina Kirchner haya elegido a Alberto Fernández para encabezar la fórmula presidencial?

-En lo personal he sido muy claro, en el mismo momento y públicamente dije que Cristina se había equivocado. De todos los candidatos que tenía a su alcance para elegir eligió al peor. Muchos me dijeron que no importaba, que igual Alberto sería manejado por ella, pero solo el que no conoce a Fernández puede pensar que no va a tomar decisiones por sí mismo. Él es un hombre que gusta de tomar decisiones y ese es el problema: que las toma, no que no las toma.

-¿Estamos en presencia del mismo Alberto Fernández que se manifestaba hace años a favor de achicar el Estado?

-Es exactamente el mismo, un muchacho socialdemócrata que en términos económicos es un neoliberal como Cavallo. Hay que entender que son discípulos de la escuela austríaca de la que deriva el neoliberalismo. Suele creerse que esta corriente es una versión aggiornada del liberalismo pero no tienen nada que ver. Es más, en términos económicos los neoliberales coinciden con los socialdemócratas, por eso Cavallo pudo ser tanto ministro de economía de Menem y de Fernando De la Rúa. En síntesis, el Alberto Fernández que conociste en los 90 es el mismo que el que nos gobierna en 2020.

-¿Cuál es su posición sobre el decreto que declaró a los servicios de telefonía celular, internet y televisión por cable como servicios públicos?

-Nos vendieron un decreto como algo más bien de izquierda pero fue muy bien pensado con el hemisferio derecho del cerebro de Alberto. Bajo la excusa de presentar a los servicios involucrados en la medida como nuevos servicios públicos, lo que se ha hecho en realidad es dejarlos fuera de la ley de defensa de la competencia con todo lo que ello implica. Vamos a ver qué pasa ahora cuando los grandes capitales mexicanos comiencen a presionar a todas las cooperativas o pequeñas empresas de cable del interior para quedarse con el monopolio de la actividad. Hay algo muy evidente además, están tratando de resolver el conflicto desde los negocios y no desde la política. Esta decisión tiene claramente una dirección que beneficia a los grandes operadores del sistema y que queda muy a la vista.

-¿El Frente de Todos es una coalición política o un rejunte de personalidades dispares que se contradicen?

-El propio Fernández dijo que es un gobierno de coalición y que no era un gobierno peronista, eso quiere decir que los peronistas estamos afuera. Cuando sostuvo esto, desde el peronismo le recordamos que un gobierno sin doctrina es como un cuerpo sin alma, yo respeto a todos los ministerios y a sus ministros aunque yo no gobernaría con más de ocho. Así las cosas el fracaso o el posible fracaso del gobierno de Fernández si no cambia en su esencia la política económica, de seguridad y de relaciones exteriores, en ningún modo podrá ser considerado como un fracaso del peronismo. Todos los ministerios que tiene Fernández son importantes, pero yo humildemente gobernaría con no más de ocho. Es la primera vez en la historia que estamos peleados con Brasil, Paraguay, Bolivia y Chile al mismo tiempo. ¡Hay que pelearse con los paraguayos y los bolivianos! Hay que hacer las cosas muy mal para que algo así ocurra. Está claro que si este gobierno no cambia fracasa.

-¿Ese fracaso sería solo de Alberto o la arrastraría también a Cristina?

-Sería de Alberto exclusivamente porque el Poder Ejecutivo es unipersonal. ¿Que podría hacer Cristina? ¿Acaso decir lo que estoy diciendo yo ahora? No, evidentemente no puede pero me parece no obstante que Cristina correrá la misma suerte que Alberto Fernández. Son las decisiones que ha tomado, es lo que decidió aquel sábado. Ahora a lo hecho, pecho.

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¿Cómo evalúa la gestión del Gobierno en el combate contra la pandemia?

-Mire, en las conferencias de prensa dijo cosas muy extrañas. En primer lugar dijo que sus decisiones se basaban en las recomendaciones que le daba un grupo de expertos, ahora tres conferencias después sostuvo que del coronavirus es más lo que no se sabe que lo que se sabe… Conclusión: el grupo de expertos no era tal. Podemos asumir que tal vez eran las mejores mentes preparadas para analizar una situación como esta, pero dejó de lado aspectos que hacen a la problemática psicológica, sociológica y espiritual. Fernández debería haber entendido que el hombre no es solo materia y cometió además un error garrafal al creer que sin condiciones económicas propicias hay posibilidad de tener salud. Desde el agua potable hasta el uniforme de protección adecuado pasa por la economía. Fernández no lo vio así y ahora tenemos mala salud y mala economía. Argentina va a tener el récord de destrucción de su economía gracias a las decisiones de Alberto Fernández.

-¿Cómo percibe el humor de la sociedad argentina?

-Creo que hay una percepción generalizada de que si el Gobierno no cambia, fracasa. La gente está viviendo muy mal y era obvio que iba a pasar. De las 18 millones de personas que estaban trabajando en marzo quedaron activas poco más de 4 millones a partir de la cuarentena, cómo no esperar que la economía se cayera como un piano. Ahora resulta interesante ver cómo es posible que Cristina hubiera dejado una pobreza del 30% -tal como dicen- si luego del desastre de Macri más el desastre de Alberto ahora tengamos proyectada una pobreza del 55%, los números si los analizamos bien no cierran. Este debate sobre la pobreza en nuestro gobierno está saldado. Si nosotros dejamos el 30% ahora deberíamos estar en un 70%.

-Los economistas peronistas le presentaron un plan económico al Presidente, ¿cuál fue la respuesta?

-La idea de presentar un plan surgió a partir de las inquietudes de varios sectores de la sociedad luego de que Ricardo Alfonsín dijera que el plan económico del gobierno era un plan radical. Muchos fueron los que nos plantearon inquietud en este sentido ya que temían que terminara mal. Así fue que con un grupo de economistas presentamos un plan conforme a nuestra doctrina, se lo entregamos al Presidente, al presidente del BCRA y al ministro de Economía, nunca nos contestaron y la política económica no cambió así que está todo dicho.

-¿Cómo percibe la relación del Gobierno con el resto de los actores sociales?

-Esto lo podría responder un pescador: la superficie está tranquila pero hay mucho mar de fondo, una cosa es la opinión publicada y otra lo que se piensa en realidad. En la Argentina privada, en lo que se dice fuera de los medios hay mucho malestar, el partido peronista es contrario a la gestión de gobierno y obviamente la oposición tiene todo el derecho a estar en contra.

-Usted se refirió a la seguridad como uno de los tres pilares de la gestión. El Gobierno tiene a Berni y a Frederic, ¿por dónde pasa la política de seguridad?

-Respeto mucho a Berni y también lo valoro, tiene mucho futuro. Sería un excelente ministro de Salud ya que está formado en una cultura militar y se sabe que una cosa es el combate contra un ejército enemigo y otra muy distinta el combate diario con la delincuencia urbana. Ahora, en mi opinión la seguridad debería ser una cuestión que dependa directamente del Presidente de la Nación, cada jefe policial provincial debería reportar al primer mandatario al menos mientras dure la emergencia en seguridad. El Presidente es el único que puede juntar en una mesa a las fuerzas de seguridad, a los fiscales y hasta al presidente de la Suprema Corte. Pero me parece que Alberto no le da importancia al tema, no hay duda de eso.

-Respecto a la Justicia, ¿cree que es momento de encarar la reforma del Poder Judicial?

No hay ningún argentino que no acuerde con la necesidad de reformar la justicia, el problema es que esto que están haciendo no es una reforma. La primera cuestión que habría que abordar es replantear el hecho de que el Poder Judicial deba estar exclusivamente en manos de abogados. En mi opinión no necesariamente para ser un buen juez hay que ser abogado. Primero tenés que ser buena persona, luego tenés que estar muy formado, hay que saber no solo de leyes también de teología, de física, de filosofía, de medicina, etc. Si me pregunta cómo se hace, la respuesta es muy sencilla: hay que crear la carrera de juez, no basta con ser abogado.

¿Qué opina de Axel Kicillof? ¿Lo considera peronista?

-Él dice que sí. Antes cuando nos juntábamos me decía siempre “ustedes los peronistas”, pero el peronismo enamora así que digamos que sí lo es. Al que nunca le escuché decir que era peronista, salvo una vez, es a Alberto Fernández.

¿Qué le diría al Presidente?

Le diría: Mirá Alberto, si no cambiás, si no te compenetrás en la doctrina y no modificás las políticas relativas a la economía, la seguridad y las relaciones exteriores, fracasás.

Fuente: Infobae

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