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Iosper busca endurecer las reglas contra el plus.

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“Son 50 pesos más la orden, mamita. El doctor te espera el jueves, a las cuatro de la tarde”.
Es casi mediodía en un consultorio algo lúgubre de un oftalmólogo que atiende en el centro. Se oye de fondo música latina, de modo que todo resulta un lugar común: la chica que cumple funciones de secretaria es atenta de un modo tal que recibe a cada paciente con un trato casi familiar, hay sillones incómodos, varias revistas viejas y un timbre que suena a cada rato con insistencia.
No da –nadie da– ningún recibo o factura por lo que cobra de más, porque ésa es la quintaesecencia del cobro de plus, una palabra que la fuerza de la costumbre han vuelto cotidiana, común, familiar, nada extraña, casi legal, que nadie discute ni cuestiona. El diccionario de la Real Academia Española lo define así: “Gratificación o sobresueldo que suele darse a la tropa en campaña y en otras circunstancias extraordinarias. Adehala o gaje suplementario u ocasional”.
El sobrecosto para el sistema de la seguridad social que representa el cobro de plus por parte de médicos y sanatorios tiene una magnitud que ningún operador ha calculado pero que se supone importante. Y sale, siempre, del bolsillo de los pacientes, de un modo compulsivo, a veces.
Y hasta que el Colegio de Odontólogos de Entre Ríos calificó como “ético” su cobro cuando los montos que pagan las obras sociales no cubren los costos operativos de los médicos, constituía un ingreso extra del cual ningún prestador hablaba en público.

Otro escenario. El Instituto Obra Social de la Provincia de Entre Ríos (Iosper) busca ahora que el cobro de plus a sus afiliados, 266.619 personas, el 22% de la población total provincial, sea castigado de forma más dura. Eso propondrá en el encuentro que mantendrá hoy el directorio de la obra social provincial con la Federación Médica de Entre Ríos (Femer).
La relación entre el Iosper y los médicos se regula actualmente por un convenio que ya perdió vigencia, firmado en noviembre 2007, y que contenía una cláusula algo laxa respecto del plus. La cláusula decimoséptima de ese acuerdo establece: “Frente a una denuncia por cobro de adicionales médicos, plus o cualquier otra exigencia por parte de los prestadores para brindar sus servicios, que no sea la presentación de la orden correspondiente y el coseguro para la consulta establecido, el Iosper labrará las correspondientes actuaciones y adoptará la resolución correspondiente. La misma será notificada al prestador médico y a la Femer, y será recurrible conforme el reglamento de procedimiento administrativo de la provincia de Entre Ríos”.
Y rotuló como “incumplimiento grave de contrato” el cobro de plus, la sobrefacturación y la “negativa injustificada a recibir la orden prestacional por el profesional incluido en el padrón de prestadores”. Y fijó sanciones, que empiezan con el llamado de atención; luego las multas, de entre 100 a 1.000 pesos; la suspensión por un período de hasta seis meses; y finalmente la exclusión, medida esta última que se adoptará ante “el incumplimiento grave del convenio, y la aplicación de la tercera multa por la misma y/o distinta causa”.
Nada, ni eso ni las sanciones, han impedido que el plus se siga cobrando, y que se haya recrudecido últimamente. Cada mes, el Iosper emite 80 mil órdenes de consulta médica, y paga a cada profesional 46 pesos, pero por el sobrecosto que significa el plus la prestación se encarece notoriamente.
Ariel de la Rosa, vicepresidente de Iosper, dice que la obra social quiere imponer nuevas reglas en el nuevo convenio. “Pretendemos que haya adhesiones individuales de los médicos en los contratos. Así, que cada prestador tome el compromiso de respetar lo que firma. Y que haya otro tipo de sanciones ante los incumplimientos. Ahora se permite hasta tres infracciones, y después recién se los saca del padrón. Pero queremos que sea más ágil: que haya una advertencia, y una sanción, y si se repite, la expulsión”, contó.
Y al igual que se propuso a las clínicas, el Iosper ofertará un aumento global del 15% en el valor de las prestaciones.

Con lupa. Pero ha quedado probado que el cobro de plus entre los médicos resiste a todos los embates. En enero de 2011 la delegación local del PAMI procuró ponerle un bozal, pero la iniciativa naufragó.
El acuerdo procuró que la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) efectuara operativos rastrillo en los consultorios por supuesta evasión fiscal –el cobro de plus siempre es negro– entre los 80 médicos de cabecera que entonces daban atención a los 74 mil afiliados en la costa del Paraná de la obra social de los jubilados.
La iniciativa no pudo avanzar más allá de los anuncios, aunque el PAMI pudo renegociar el acuerdo con los médicos, establecer un nuevo marco de relación y bajar el nivel de quejas en Paraná, no así en el interior. “En Paraná ha disminuido muchísimo el cobro de plus. Pero en el interior persiste en algunas localidades puntuales, sobre todo donde no hay mucha oferta de médicos. Ahí sí está muy presente el cobro de plus”, dijo a EL DIARIO Carlos Alonso, titular de PAMI.
Pero dice que está trabajando con los círculos médicos para “corregir” esa situación. “El argumento que ellos ponen es que nunca les alcanza lo que les pagamos. Nada les alcanza. Yo creo que es muy difícil erradicar el plus porque está muy afianzado entre los médicos. Nosotros, la única herramienta que tenemos para frenar esto es la denuncia del afiliado, a través de PAMI Escucha”, asegura Alonso.
Claro que a la vez reconoce que la obra social no cuenta con un “ejército de auditores” que puedan controlar lo que sucede en toda el área de cobertura de la obra social.

Curioso sistema de denuncias

El último congreso provincial de la Asociación del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), que se reunió el 28 de mayo en Gualeguay, votó entre sus reivindicaciones una exigencia al directorio del Iosper para que efectúe un control estricto sobre el cobro del plus por parte de los prestadores. Aunque la seccional Uruguay del gremio fue más allá. Luego de conocer de boca de la representante docente en el directorio del Iosper, Victoria Jáuregui, que la obra social provincial no registra deuda con los prestadores, concluyó que no existe motivo alguno que sustente el cobro de plus por parte de los médicos. Acto seguido, inició una campaña pública para que los docentes den a conocer el nombre de aquellos médicos que no cobran plus a sus pacientes afiliados al Iosper. Y desde el viernes empezó a publicar un listado de profesionales que, a partir de información proporcionada por sus afiliados, no aplican esa práctica de los sobrecostos.

La obra social provincial procura firmar un acuerdo con reglas más duras para castigar los profesionales que cobran sobreprecios.

Fuente: El Diario.

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