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Justo José Ilarraz vive con un familiar y se mantiene aislado.

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Justo José Ilarraz, el cura denunciado por abusar de menores seminaristas en Paraná, pasa sus días recluido en la casa de un familiar en San Miguel de Tucumán. Trata de no ver televisión ni entrar en Internet. Tampoco lee los diarios. “Está sorprendido porque entiende que todo se reduce a una intencionalidad económica. Ahora está reponiéndose, pero todavía está golpeado”, dijo el abogado Jorge Muñoz al diario El Tribuno de Tucumán.

El profesional, que junto a Juan Ángel Fornerón, ejerce la defensa del sacerdote es el encargado de mantenerlo informado. Fue el propio Muñoz el que lo puso al tanto de la última novedad: una comisión conformada por representantes de la Justicia entrerriana llegará a Tucumán para investigar posibles hechos de abuso en la provincia presuntamente perpetrados por el cura.

“Está tranquilo porque aquí no hay nada. Ni una sola denuncia. Por el contrario, sus superiores lo han apoyado y hasta está hoy autorizado a ver a feligreses en representación de la Iglesia pero él no quiere hacerlo, hasta tanto todo se esclarezca”, sostiene el letrado.

Visita a tribunales

Muñoz mantuvo una reunión con el ministro Fiscal Luis De Mitri para ponerse al tanto de los pormenores de la llegada de la comisión judicial. Sin embargo, el letrado negó tajantemente que en la Justicia tucumana exista algún caso denunciado de “menores campesinos abusados en Monteros” como publicó la revista Análisis, que sacó a la luz la historia que implica al sacerdote en varios casos de abusos de seminaristas a comienzos de la década de los 80; lo que hizo que Ilarraz se marchara de Monteros a la capital de esa provincia.

“El padre (por Ilarraz) entiende que se especula con cobrar una eventual indemnización a las víctimas. Entendemos que los hechos, si alguna vez existieron, ya prescribieron”, sintetizó.

“El padre (por Ilarraz) volvió a decirme que se somete a todas las investigaciones que quieran hacer en Entre Ríos y en Tucumán. Sabe que alguna vez volverá a Monteros más aliviado, pero por ahora no quiere hacerlo por el shock que todo esto le produjo”.

“Hay una sola víctima: mi defendido”

Juan Ángel Fornerón, quien también ejerce la defensa de Ilarraz aseguró que “esta denuncia se está manejando de manera muy subjetiva” e hizo hincapié en que “se habla de Ilarraz como cura abusador, cura pedófilo; basta con que alguien acuse y ya se lo condena, sin siquiera escucharlo, sin siquiera respetar un mandato constitucional. Ha sido incinerado en la hoguera mediática, es una tremenda injusticia”.

El abogado confió que “es amigo de la familia de Ilarraz”, y afirmó : “En este proceso, hay una sola víctima; mi defendido”. Fornerón explicó en Canal Once que “es harto improbable que esos hechos hayan sucedido”, y acotó que Ilarraz, “tienen sus elementos y hasta el hartazgo de que los sucesos no ocurrieron”.

“Estamos llevando el procedimiento de una forma muy tranquila”, apuntó, sin dejar de considerar que “con el transcurso de los días se empieza a evidenciar qué puede llegar a haber detrás. Tenemos nuestras hipótesis, pero somos prudentes”.

Mencionó que si el magistrado que entiende en la causa, lo cita, el cura declarará. Respecto de la acusación que pesa sobre el sacerdote, indicó: “Es aberrante de lo que se lo acusa, imagínense qué siente una persona inocente acusada de semejante barbaridad y más siendo sacerdote”.

Dijo que el interrogante que se plantean es por qué “las supuestas víctimas vienen a denunciar ahora”. “¿Por qué no denunciaron antes?”, se preguntó y enseguida se contestó: “Porque no había nada que denunciar”. “¿Por qué denunciar 20 años después, a sabiendas de que en este tipo de delitos, la acción está prescripta?”

“No estoy defendiendo a ningún abusador, estoy defendiendo a una persona que está acusada de hechos que no cometió”, aseveró el abogado. A su juicio, “se abrió una investigación en base a una acción que está prescripta”.

Karlic en el Vaticano habló del catecismo

El cardenal y arzobispo emérito de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic, concedió un extenso reportaje a una agencia católica en Roma, pero en ningún momento hizo mención alguna a los abusos denunciados en el Seminario Menor de la capital entrerriana ni al accionar de la Iglesia en torno a los hechos cometidos por el cura Justo José Ilarraz. Karlic, de 86 años, se limitó a hablar de la tarea que realizó en la redacción del Catecismo Universal, por pedido de Juan Pablo II, precisamente en la misma fecha –mediados de los 80-, en que se producían los hechos denunciados. De hecho, es el primer reportaje que otorga, desde el 13 de setiembre último, en que el semanario Análisis denunciara los graves hechos que derivaran en la apertura de una causa judicial.

En el reportaje con la agencia Zenit.org, se indica que la iniciativa de elaborar un catecismo universal partió del Sínodo de los Obispos de 1985, convocado para celebrar los 20 años del Concilio Vaticano II. Los obispos le manifestaron a Juan Pablo II su deseo y el Papa inmediatamente hizo suya la idea. ‘’El catecismo fue un fruto profético del Concilio Vaticano II’’, afirmó Karlic, miembro de la comisión redactora.

“En la obra extraordinaria que es el catecismo se ha manifestado la naturaleza colegial del Episcopado, se ha atestiguado la catolicidad de la Iglesia, con un contenido que expresa la sinfonía de la fe. Vale decir que es un verdadero fruto profético del Concilio Vaticano II.

Karlic afirmó que “en la historia de la Iglesia solamente hay un catecismo semejante, es el de san Pío V, llamado Catecismo del Concilio de Trento o Catecismo de los Párrocos, publicado en el siglo XVI…”.

 

 

Fuente: Uno

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