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Juzgan a un joven por vender ácido lisérgico en Paraná

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El Tribunal Oral Federal de Paraná comenzó a juzgar ayer a un muchacho de 27 años por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, por un hecho ocurrido el 12 de enero de 2013 en el barrio José Hernández de la capital provincial.
Ariel Bernardo Vaillard fue detenido por efectivos de la Dirección Investigaciones que luego encontraron una mochila, de la que pretendió descartarse en su fuga, que contenía 41 bolsitas de cocaína preparados para la venta, 14 paquetes de marihuana y 125 troqueles de dietilamida de ácido lisérgico (LSD). Entre sus pertenencias encontraron también un certificado donde constaba que estaba en libertad condicional: en el año 2011 había aceptado su responsabilidad en una causa por tráfico de drogas y fue condenado a cuatro años de prisión que le impuso un tribunal santafesino.
Aquella vez, cuando fue detenido en 2009, también llevaba cocaína, marihuana y otra vez LSD. Su detención derivó en una docena de procedimientos e hizo caer una importante organización dedicada a la venta de estupefacientes en Santa Fe y Paraná.

LSD. Esa mañana, desde bien temprano, la Policía había montado un operativo en el barrio José Hernández, en busca de armas y pistas por una pelea que había enviado a un hombre al hospital unos días antes. El apuntado era un conocido barrabrava.
En un momento, alrededor de las 10, Vaillard apareció circulando en una moto por los pasillos del barrio. Al ver a los policías, detuvo la marcha e inmediatamente emprendió la fuga. Uno de los efectivos alcanzó a dar la voz de alto, pero, según dijo ayer ante el tribunal, el muchacho desconoció la orden y continuó su huida. En su escape, el muchacho, al que recordaron como vistiendo una camiseta del club Patronato, se desprendió de una mochila que llevaba. Vaillard fue detenido a unos cuantos metros y cuando los policías rescataron la mochila se encontraron con una sorpresa.
“Es poco usual encontrar LSD en Paraná”, reconoció ayer ante el tribunal uno de los policías de la Dirección Toxicología. Es que se trata de un tipo de droga muy difícil de conseguir, de alto costo y con un fuerte poder destructivo.
El ácido lisérgico, LSD, es una droga psicodélica que, según dicen los expertos, no produce adicción pero tiene fuerte efectos psicológicos, tales como alucinaciones, sinestesia, percepción distorsionada del tiempo y disolución del ego.
Ayer, en su declaración indagatoria, Vaillard aseguró que estaba trabajando en el momento en que fue detenido, que se dedicaba a la venta por catálogo de pinturas para interiores y exteriores y que pensó que su detención sería transitoria.
Lo cierto es que los testigos del procedimiento ratificaron que vieron cuando los policías recolectaron la mochila y “volcaron” en el suelo lo que había en su interior: dos bolsas con cocaína, otra con marihuana y una que tenía los troqueles de LSD. Y, sobre todo, enfatizaron que luego del procedimiento, cuando los policías leyeron el acta de las actuaciones, contando lo que habían hallado, Vaillard guardó silencio.

o_1396323361Drogas y prostíbulos
Ariel es hijo Julio Pedro Vaillard, al que ayer presentó como “jubilado” y que regenteaba el prostíbulo Reina de la Noche, y sobrino de José Luis Chiqui Vaillard, ex dueño y administrador de los burdeles Barrabás, en Paraná, y Barracudas, sobre la Ruta Nacional 18, en jurisdicción de Colonia Avellaneda.
Además, comparte el pabellón en la Unidad Penal Nº 1 de Paraná con José Luis Vaillard, su primo, que fue detenido en septiembre del año pasado en donde funcionara el prostíbulo Barrabás en un operativo en el que se incautaron pastillas de ácido lisérgico (LSD), marihuana, cocaína y otros elementos que hacían presumir que el joven se dedicaba a la comercialización de estupefacientes. Ariel Bernardo Vaillard tiene 27 años y carga con el antecedente de haber sido condenado a cuatro años de prisión en Santa Fe, también por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Una pericia médica lo calificó como “consumidor” de drogas y el médico de la Cámara Federal de Apelaciones, Armando González, dejó asentado en su informe que el muchacho rechazó un tratamiento. Ayer, en su declaración ante el tribunal, Vaillard incurrió en una llamativa contradicción: el muchacho dijo que iba circulando en su moto por un pasillo del barrio y que al pasar por el control policial, saludó a los efectivos, pensando que eran civiles, pero que no los conocía; sin embargo, un minuto después admitió que sí conocía a los policías “de los boliches que tenían mi papá y mi tío, y de la cancha también”. Los “boliches”, como se dijo, son prostíbulos; y “la cancha” es la tribuna de Patronato.

 

Fuente: El Diario

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