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La conversión de autos a gas crece por la suba de la nafta

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Son las 10 de la mañana y un camión de carga ingresa al taller de instalación de equipos de Gas Natural Comprimido (GNC) de avenida Ramírez para bajar un importante número de tubos amarillos. En el galpón de trabajo, seis mecánicos no levantan la vista; están concentrados cada uno en lo suyo.
La compra de equipos de GNC tuvo un crecimiento sostenido en los últimos años, pero con los cinco aumentos de los combustibles que suman 28,3% en lo que va de 2014, aceleró aún más esta tendencia, pese a que los dispositivos también subieron de precios a la par de la depreciación de la moneda. Los equipos fueron remarcados en un 30%.
“Desde la devaluación, el 24 de enero, comenzó en el acto un incremento importante en la transformación de los autos a gas. Semanalmente se están haciendo entre 12 o 15 autos, más las reparaciones que se hacen comúnmente”, apuntó a EL DIARIO Marcelo Mereta, representante del taller de Ramírez que tiene otras sucursales en la zona; en Entre Ríos y Santa Fe.
El consultado asegura que si fuera por poner más equipos se pondrían más, pero la capacidad está al máximo. “Se ha triplicado el trabajo. Es una locura, estamos viendo cómo atender de la mejor manera posible”, señaló. Se está dando turnos para 30 días en adelante.
Colocar un equipo de gas ronda entre los $10.000 y $15.000, según el tamaño. “Depende también del auto y el nuevo sistema de inyección”, contó Mereta. A ese monto hay que sumarle el costo del mantenimiento que consiste en la prueba hidráulica cada 5 años y la actualización de la oblea, que tiene un costo de $300, y se hace una vez al año.
Pros y contras. La instalación de equipos de GNC en la Argentina registró altas tasas de crecimiento hasta 2005, cuando alcanzó a 1,47 millón de vehículos con cilindros de gas, según estadísticas del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). A partir de allí se mantuvo estable, incluso en los años posteriores descendió la cantidad de unidades equipadas, pese a los récord sucesivos de ventas de vehículos 0 km que se produjo en el país. Pero ese amesetamiento estuvo relacionado con la estabilidad de precios de los combustibles durante esos años y a la mejora, en promedio, del poder adquisitivo de la población.
Sin embargo, esta tendencia comenzó a revertirse en 2013. Las ventas de equipos crecieron 17,5% respecto a 2012, en sintonía con la nueva velocidad que tomaron los precios de los combustibles el año pasado.
“Las ventajas son las de siempre: el ahorro. Hoy estamos hablando de un 75% con referencia a la nafta”, dice Mereta mientras da indicaciones a una secretaria que no para de atender el teléfono, a pocos metros de su escritorio.
El empresario agregó: “Hay una cuestión que nadie ve o no lo dice, que es la cuestión ambiental. A diferencia de la nafta, no contamina”.
La desventaja es también la de siempre: “Los tanques te ocupan baúl y no hay una red en todo el país, aunque en la provincia están muy bien distribuidas las estaciones de servicio”, apuntó.
“Los equipos no se rompen, o bien, en caso de que se rompan, es la misma situación que con cualquier repuesto de auto naftero”, aclaró Mereta, quien añade que el auto a gas es igual que el de nafta. La cuestión cambia cuando el vehículo es de alta gama. “Los nuevos autos que tienen una computadora, si se rompe, es otro el tema. Sobre todo los que son a eyección. Pero esto se arregla acá”, se anticipó.

GNC en origen
Las estaciones de servicio –según constató EL DIARIO– crecieron notablemente en el expendio de gas. Un dato llamativo que apuntaron dos estacioneros es que a diferencia de hace un tiempo, ya no se transforman a gas los autos de modelos más viejos, sino que los vehículos modelo 2014 salen de una concesionaria y a la semana son convertidos a GNC. El gas comprimido creció 20 centavos el metro cúbico, que es la unidad de medida con la que se comercializa.

 

Fuente: El Diario

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