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Pura energía y seducción.

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A medio camino entre un adorador de dioses paganos y el conductor eufórico que suele ser, Mariano Iúdica se puso de rodillas para recibir a la primera estrella internacional que pisa el escenario de Soñando por cantar (a las 21.15, por El Trece).

Jennifer Lopez, de corto, plateado y ajustadísimo vestido, empezó su visita al programa sentada en un sillón frente a Iúdica, que la entrevistó con bastante soltura. Ella, en un castellano que se entendió perfectamente pese a ciertos furcios o expresiones que le salían mejor en inglés (aunque su origen es puertorriqueño, Jennifer se crió en el Bronx neoyorquino y pasó toda su vida en los Estados Unidos), contó sobre sus comienzos, e insistió mucho en la necesidad de perseguir los sueños y las vocaciones diversas: “Yo no nací en Hollywood, vengo de un padre que trabajaba toda la noche y una madre que trabajaba todo el día; para mí, hacer lo que hoy hago era un sueño muy, pero muy lejano”, dijo. Lopez evitó hablar de sus relaciones sentimentales, pero contó que su disco más reciente se llama Love? porque cuando lo preparó estaba muy reflexiva sobre ese tema. Eso sí, se ocupó de aclarar que cuando nacieron sus mellizos Emme Maribel y Maximilian David, de 4 años, descubrió un amor diferente, que “está por delante de todo y de todos”.

Iúdica también tuvo su tema de insistencia. El suyo fue la mirada de Lopez y “la luz que irradia tu figura”, un aspecto de su atractivo que probablemente esté opacado a la vista de los seres comunes por culpa de la notoriedad de los otros.

El formato de Soñando por cantar no es ajeno, en absoluto, a la carrera de la estrella. Jurado ella misma en la décima temporada de American Idol (que compartió con Steve Tyler), también produjo junto a su ex marido, Marc Anthony, el reality ¡Q’Viva! The Chosen , con el que viajaron por toda América latina buscando talentos diversos con vistas a incorporarlos en un espectáculo musical en Las Vegas. De hecho, Lopez recordó su reciente visita a la Argentina para ver a una pareja de bailarines de malambo, que finalmente quedaron en el show. “Mis visitas son siempre de uno o dos días, siempre vengo aquí a trabajar y no tengo tiempo de pasear”, se lamentó.

Para la despedida, JLo cantó en vivo sus últimos hits, Dance again y On the Floor . Con todo su equipo de bailarines y músicos preparado, la bailarina, cantante y actriz de 42 años brindó un mini recital en el teatro Niní Marshall de Tigre apenas unas horas antes de su presentación en GEBA. Un detalle no menor: al terminar su show ella se acercó a saludar al jurado del programa, y luego se abrazó con Iúdica dándole las gracias. Humildad para imitar.

 

Fuente: Clarin

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