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Una noche de éxito para los museos provinciales

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Los museos de Ciencias Naturales y Antropológicas Antonio Serrano, de Bellas Artes Pedro Martinez, Histórico Martiniano Leguizamón y de Artesanías, abrieron sus puertas este viernes por la noche para recibir al público con propuestas innovadoras. Se incluyeron también en las salas los museos de la costa del Uruguay, de Dibujo y Grabado Artemio Alisio y Molino Forclaz. Se trata de las seis instituciones provinciales que dependen del Ministerio de Cultura y Comunicación y que por primera vez realizan una actividad en forma conjunta.

Una pareja de inmigrantes parados y una dama que paseaba su vestido rosa en la entrada del Museo Histórico provincial Martiniano Leguizamón, daban la sensación de haber viajado en el túnel del tiempo. En la sala contigua, una pulpería poblada de gauchos y chinas de trenzas que servían vino patero y convidaban empanadas y galletas a los visitantes, continuaban la idea. Más allá, un grupo de jóvenes vestidos de salón mostraban bailes típicos de las tertulias ante los convidados.

Se podía también acceder a visitas guiadas en las distintas salas temáticas de la institución ordenadas cronológicamente y sacarse fotos junto a los banners con la nueva identificación visual. Cristian, junto a su mujer e hijos, se entusiasmaron en una conversación amena con la pareja de inmigrantes que representaban al Museo Molino Forclaz, quienes le mostraron un video sobre la historia del molino y la familia que allí vivía y respondieron a las consultas que iban surgiendo.
Jugar aprendiendo

Una rayuela con un dado gigante invitaba a los más pequeños a desarrollar un juego en el Museo provincial de Ciencias Naturales y Antropológicas Antonio Serrano. Cada asilla conducía a una pregunta, y ésta despertaba la curiosidad de los visitantes que curioseaban en la mesa de la cena geológica hasta encontrar las respuestas para volver corriendo al patio.

El canto de los pájaros, el sonido del agua y el cantar de los grillos convocaron a Marisol a entrar en la sala de los vertebrados, donde manifestó ante cada vitrina su sorpresa por encontrar animales conocidos o sus interrogantes por aquellos que no le eran familiares. Su prima, quién la acompañaba, contó que “es la primera vez que venimos y la verdad que es algo muy lindo. Nos entusiasmamos mucho con cada cosa y en cada sala hay cosas distintas”.

El arte de usar las manos

Un poco más alejado de la plaza Alvear, donde se concentró la mayor cantidad de gente, el Museo provincial y Mercado de Artesanías recibía los visitantes con una exhibición donde se mostraba el arte de usar las manos para hacer cosas con madera, cueros, lanas, palmas y chalas. Cada artesano trabajaba en su mesa y se disponía al diálogo con las personas que se acercaban, dando detalles de los materiales y técnicas utilizados, anexando historias y anécdotas del proceso mediante el cual aprendió su arte.

El visitante se encontraba con muñecos de chala de choclo o paja de trigo; canastas tejidas con palma, isipó (abrazo de agua) o espadaña; y tejidos con lanas provenientes de diferentes lugares de la provincia. No faltaban juguetes de madera, adornos de vidrio, cuernos tallados y cueros de las más diversas especies convertidos en cintos, sombreros o carteras, entre otras cosas.

Un recorrido de colores y líneas

Un nutrido grupo de las más diversas edades, donde se notaban algunas nietas de la mano de sus abuelas o algunos jóvenes estudiantes, esperó el turno de iniciar una visita guiada en el Museo provincial de Bellas Artes Pedro Martínez. El recorrido comenzó en la sala Quirós, donde 22 obras de ese autor se exhiben en forma permanente, y continuó luego por Obras sin punto ni final, la muestra del autor concordiense Nicolás Passarella, quién se encontraba en el lugar guiando su propia exhibición.

José y Manuela, dos jóvenes que se enteraron de la actividad por un amigo, manifestaron su beneplácito por ser parte de la jornada, ya que la consideraron “idea genial. No todos estamos enterados de lo que tienen nuestros museos y es bueno que se propongan estas actividades para que nos entusiasmemos a venir”. Conocieron allí el Museo provincial de Dibujo y Grabado Artemio Alisio, cuyo director guiaba a los interesados por las obras colgadas en el lugar con un diálogo ameno, que los jóvenes describieron como “un recorrido de colores y líneas”. Se trataba de una parte del importante patrimonio con que cuenta esta institución.

Risas y aplausos

En tanto, la esquina de Alameda de la Federación y Buenos Aires se pobló de familias que con sus risas y aplausos surcaron la noche y acompañaron el desarrollo de la obra Martín Fierro, presentada por el Teatro Nacional Cervantes. A pesar de que se dispusieron sillas, el público infantil optó por sentarse en el piso para ver a los actores desde la primera fila. También se pudo ver gran cantidad de personas que se ubicaron en la parte posterior con sus propios sillones y otros tantos que observaron la obra parados en las veredas contiguas.

El tono caricaturesco de los personajes, el humor mezclado al dramatismo, con la compañía de la música y los recitados, hicieron que el relato fuera fluido y concentrara la atención del público desde el inicio hasta el final. Los comentarios, las palmas y los gestos de alegría o tristeza, fueron señales claras del involucramiento de los espectadores en cada momento. A su vez, cerrados aplausos al final de cada acto y sobre el fin de la obra, fueron las muestras más contundentes de la satisfacción del público ante el impecable trabajo de los actores.

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